El manejo de sondas nasogástricas (SNG) y vesicales (SV) implica cuidados específicos para asegurar su correcto funcionamiento y prevenir complicaciones. La SNG se utiliza para la alimentación y administración de medicamentos cuando la deglución es difícil, mientras que la SV se usa para drenar la orina. Ambos tipos de sonda requieren higiene rigurosa, tanto del paciente como de la sonda misma, y vigilancia constante para detectar signos de problemas.
Sonda Nasogástrica (SNG)
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Inserción:Se mide la longitud de la sonda desde la nariz hasta el lóbulo de la oreja y luego hasta el apéndice xifoides del esternón, marcando la sonda con un rotulador. Se lubrica la punta y se introduce suavemente por la fosa nasal, pidiendo al paciente que trague para facilitar el paso.
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Confirmación de la colocación:Se confirma la posición correcta aspirando contenido gástrico o instilando aire y auscultando un borboteo en el abdomen con un estetoscopio.
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Cuidados:Se limpia la sonda diariamente con agua y jabón suave, se aclara y se seca. Se lava después de cada administración de alimentos o medicamentos con 20-30 ml de agua. Se protege la zona de inserción con una gasa estéril.
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Complicaciones:La obstrucción, el desplazamiento, el sangrado o la tos persistente son signos de alerta que requieren atención médica.
Sonda Vesical (SV)
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Inserción:Requiere higiene meticulosa de la zona genital, tanto para el paciente como para el personal de salud. Se introduce la sonda lubricada en la uretra, en hombres con el pene en ángulo recto y en mujeres separando los labios mayores y menores.
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Cuidados:Se mantiene la bolsa de drenaje por debajo del nivel de la cintura para evitar reflujo. Se realiza higiene diaria de los genitales y de la sonda.
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Complicaciones:Infecciones urinarias, obstrucción de la sonda, dolor o sangrado son signos de alarma que requieren atención médica.
Consideraciones Generales
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Higiene de manos:Lavarse las manos antes y después de manipular cualquier sonda es crucial para prevenir infecciones.
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Materiales:Es importante utilizar material estéril para la inserción y manipulación de las sondas.
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Educación del paciente:Informar al paciente sobre el procedimiento y los cuidados necesarios ayuda a reducir la ansiedad y a fomentar la colaboración.
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Vigilancia:La observación constante de la sonda y del paciente es fundamental para detectar cualquier problema a tiempo.

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